CAPITULO QUINCE
Prevención de Quemaduras

Importancia de la Prevención de Quemaduras
Medidas Universales de Prevención
Medidas Comunitarias de Prevención
Prevención Según Grupos de Edades

Referencias [114-115]

Importancia de la Prevención de Quemaduras

La prevención de quemaduras sigue siendo la mejor forma de tratarlas. Por más irónica que esta afirmación pueda ser, evitarle a un individuo una quemadura, supone protegerlo de una experiencia humana desgarradora. Por esta razón, cualquier paso preventivo de quemaduras es más loable que cualquier esfuerzo curativo. Muchos países han identificado estos beneficios preventivos, a través de los años, y ya por varias generaciones han desarrollado campañas preventivas contra quemaduras. Algunas de estas campañas, ya tienen más de 30 años de presencia longitudinal.

Ha sido muy difícil valorar una campaña determinada con respecto a otra, ya que cada país posee determinantes de quemaduras sui generis. El aspecto de prevención de quemadura, entonces se regionaliza, haciendo casi imposible diseñar campañas preventivas aplicables a todos los países. Cada nación tiene sus tendencias culturales propias, por lo tanto sus propios factores de riesgo. Tampoco las campañas preventivas que han pasado por un proceso de evaluación a lo largo de los años, han logrado reducir el número de quemaduras por año de forma significativa. Lo que sí se ha logrado a través del tiempo, es reducir la magnitud de las quemaduras. En Estados Unidos, por ejemplo, hoy día es raro ver un quemado grave con la frecuencia que se veía años atrás. Esta situación ha producido el cierre de muchos centros de quemados graves por no tener pacientes que justifiquen su mantenimiento. Otros de los aspectos positivos arrojados por campañas de larga duración es la identificación de parámetros, factores de riesgo y la proposición de normas preventivas aplicables a cualquier grupo humano.

Triángulo
Preventivo

Medidas Universales de Prevención

Las quemaduras son producidas por calor, la mayoría de estas por flama o sustancias calientes como líquidos, metales, electricidad; con su capacidad dual de producir daño tisular per se y por calor y las sustancias corrosivas. Por lo tanto, consejos para evadir la presencia de estos agentes tienen carácter global. Una buena campaña preventiva debe tener la capacidad de ajustar estos aspectos a la cultura local

 

Una buena campaña de prevención debe tener la capacidad de ajustar estos aspectos. La producción de llama se presenta cuando entran en conjunción tres variables; sustancia inflamable, presencia de oxígeno y un deflagrante que puede ser chispa, llama, cerillo, etc..

Si se ha de prevenir llama y quemadura, solamente hay que eliminar una de las variables de esta ecuación. Por ejemplo si se tiene la chispa y la sustancia inflamable pero no se tiene oxígeno, no habrá llama. Grabarse este concepto y hacerlo asequible a la población es un método eficaz de prevenir quemaduras. Otro concepto universal sobre prevención de quemaduras es que estos eventos, cuando suceden, son responsabilidad de toda la sociedad. Todos, compartimos la cuota de responsabilidad debida, cuando un individuo se quema. En el hogar, debe proveerse un ambiente seguro, tanto para niños, adultos, como para ancianos.

La falta de seguridad doméstica es responsable del 80% de las quemaduras en República Dominicana. En los hogares dominicanos, es común encontrar instalaciones eléctricas, no sólo defectuosas sino que violan normas de seguridad tales como dispositivos de protección de circuitos (Breakers). La presencia intradomiciliaria de cilindros de 25, 50, 100 hasta más libras de gas propano no es mas que la presencia de una tragedia, individual de la familia, esperando el detonante final. Este detonante, es común que se presente durante la manipulación del cilindro para su rellenado / recambio. La cuota de las autoridades competentes, viene dada precisamente por la permisividad de estas distorsiones de seguridad intradomiciliarias. También está presente cuando no se ejerce seguridad contra incendio en edificios públicos, hoteles, escuelas, cines, discotecas, etc.

Seguridad básica ignorada en discotecas
Lo que los códigos internacionales obligan.
Extintores y mangueras a la vista.

Aspersores por reacción al cambio brusco de temperatura.

Sistema de detección de humo conectado a iluminación de seguridad que indica las salidas de emergencia.

Luces de señalización en salidas de emergencia [tipo cine]. Alarmas de incendios manuales o automáticas conectadas a un local de supervisión permanente.

Las puertas se deben abrir por ambos lados y deben tener una parte transparente que permita su localización en oscuridad.

Los locales con más de 200 personas deben brindar entrenamiento de emergencias a su personal, así como utilizar materiales antiinflamables en su construcción como el amianto.

La entrada y salida principal deben permitir por lo menos la evacuación de la mitad de los asistentes.

Otorgar calcomanías a los establecimientos que cumplan con las disposiciones de la municipalidad y bomberos.

La sociedad ha mostrado incapacidad para controlar todas las medidas de seguridad necesarias para evitar quemaduras, la mejor forma de llevar prevención es a través de la concientización del individuo. De esta forma se pretende inculcarles patrones de conductas que lo resguarden de quemaduras graves. Para ejercer prevención a nivel individual y obtener resultados colectivos tangibles hay que identificar cuales son los factores de riesgo y quienes están expuestos a estos riesgos de sufrir quemaduras.

En República Dominicana podemos mencionar dos experiencias utilizando el abordaje individual. Seis años atrás, el uso de fuegos artificiales durante Navidad, fue responsable de un número importante de quemaduras, mutilaciones y muertes en niños (de 40-60 casos por año). Las autoridades, frente a un negocio que es licito en República Dominicana (fabricación de fuegos artificiales), fueron impotentes para reducir el número de víctimas.

Con la campaña preventiva sostenida, iniciada por sectores de opinión de la comunidad tales como sociedades médicas especializadas, medios televisivos, periodistas y la Unidad de Quemados Pearl F. Ort se logró reducir este número a su mínima expresión en 5 años. (No casos en 1997, 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 18 casos en 2003 y 200 casos en 2004 luego de que el gobierno de turno autorizara la importación de fuegos artificiales.) El éxito de esta campaña se basó en la creación de conciencia al sujeto proveedor del fuego artificial al niño; sus padres, abuelos y familiares cercanos cuando ellos comprendieron que eran agentes de daño y muerte a sus seres queridos, sencillamente no compraron más fuegos artificiales. Claro, en los años 2003 y 2004 se presentaron picos inaceptables y se debió a la tosudéz del estado en permitir nuevamente la importacion de estos artificios y a una campaña masiva de promoción de su utilización. 

Otro ejemplo lo constituye, el sector panadería, que al tener que convertir sus hornos desde leña a gas propano adicionaban un ingrediente de riesgo a la fabricación del pan. Con esta conversión, se comenzaron a internar panaderos quemados en la Unidad de Quemados Pearl F. Ort, en tal número, que fueron la causa de quemaduras laborales más frecuente en los años 1994-1995. Con el trabajo aunado de la Unidad de Quemados Pearl F. Ort y la UMPHI (Unión de Medianos y Pequeños Productores de la Harina), logró reducirse esta cifra de 40 casos por año a 3 ó 4 hoy día, ( prevalencia de 3– 4 casos por año con una reducción neta de casos de 90%)

Prevención Según Grupos de Edades

Niños de 0 a 4 añosEste grupo de edad en República Dominicana, se quema, 76% de las veces, con líquidos calientes y en la mitad de los casos dentro de la cocina. Cuando ocurre el evento, el 85% de los niños están acompañado por sus madres. Los niños de 0 a 4 años de edad comprenden el 67% de las quemaduras en el grupo hasta 14 años de edad. Las escaldaduras están asociadas al derrame de líquidos calientes como agua, habichuelas, leche hervida o alimentos dejados sin supervisión. Otra proporción importante de casos (40%), sufrieron quemaduras en el patio o la azotea de la casa. En estos lugares también se colocaron ollas con líquidos calientes y se olvidó la buena supervisión.

Como al niño es imposible concientizarlo por su naturaleza curiosa y movimiento constante, las medidas de prevención tienen que ser dirigidas a los padres o tutores. Estos accidentes pueden prevenirse con una adecuada supervisión. Durante las primeras visitas de la madre al pediatra, éste debe ser vehículo de entrenamiento de conductas preventivas, no sólo de enfermedades inmunoprevenibles, sino, de accidentes en general y quemaduras en particular.

Niños de 5 a 9 añosEstos inician el aprendizaje de lo que es peligroso, también comienzan a imitar conductas de adulto por lo que aumenta la conducta riesgosa. El niño inicia escalamiento y está en capacidad de alcanzar objetos peligrosos. Los líquidos calientes siguen jugando papel preponderante pero en este caso, el niño se sube en un objeto desde donde alcanza el líquido hirviente. Un tercio de los niños quemados corresponde  a este grupo. Los esfuerzos preventivos para ellos deben dirigirse a colocar fuera de su alcance, sustancias peligrosas, fósforos, fuegos artificiales, inflamables y aparatos eléctricos. Existen en algunos países, campañas preventivas en las escuelas, donde se educa al niño que frente a un fuego este debe "detenerse, tirarse y rodar", de tal forma que esto sea una conducta condicionada.

Adolescentes– Corresponde el 12% restante del grupo. Sin embargo, las causas de quemaduras son múltiples y están asociadas al poco criterio para medir los riesgos que tienen los teenagers. Estos están propensos a sufrir todo tipo de quemaduras, escaldaduras por agua de radiador, por flama jugando con fósforos, eléctricas, persiguiendo frutas o chichiguas (cometas) en árboles donde cruza un cable eléctrico, etc.

Los esfuerzos preventivos deben dirigirse en educar a los adolescentes sobre medidas de seguridad. En República Dominicana y luego que en 1992, se hiciera el estudio sobre quemaduras en niños, mencionado aquí en algunas cifras, se ha presentado una nueva forma de quemaduras en los niños. Estas quemaduras, usualmente son mortales cuando no severas. Todos hemos leído en la prensa la muerte de hermanitos atrapados y quemados en su vivienda porque el tutor, madre o padre lo descuidaron para ir a una diligencia.

En la medida que una sociedad en su totalidad y sociedades médicas especializadas y autoridades competentes permitan la ocurrencia de este tipo de quemaduras, en esa medida, todos compartimos responsabilidad moral con estas injurias o muerte. La ley de protección al menor atribuye responsabilidad penal y civil al tutor o vigilante, padres o adultos responsables de exponer a cualquier menor (menos de 18 años cumplidos, de acuerdo a la ley dominicana) a peligro eminente de accidente o riesgo de daño, físico y/o moral.

Adultos- En el capítulo dos, sobre Epidemiología y Demografía en adultos, se mencionó que 27% de los pacientes se quema con electricidad, el 25% manipulando tanques de gas propano y 22% con sustancias inflamables. El resto, por líquidos calientes, "Acido del Diablo" y por flama en Incendios estructurales; como grupo estas ultimas causas no son "epidémicas". El adulto joven está expuesto a los peligros inherentes de la sociedad moderna, los envejecientes están expuestos a los mismos riesgos pero con el agravante de que son torpes de movimientos y reflejos. En los envejecientes existe un grupo importante, 8% de intentos suicidas por inmolación. Los esfuerzos preventivos para estos grupos, deben dirigirse a la creación de conciencia sobre estos riesgos y reforzamiento de normas de seguridad. Debe utilizarse medios masivos publicitarios y el mensaje que llegue tan claro, que cada persona se identifique como una posible víctima.

El hogar, lugar donde ocurre el 80% de las quemaduras, debe organizar controles de seguridad contra accidentes. Estos deben incluir un chequeo de los electrodomésticos, materiales inflamables, instalación de gas propano, equipos de alarmas, extintores y ejercicios de escape.


 

La comunidad debe participar en proyectos, tanto de envergadura local, regional y nacional.  Esta participación se logra a través de las diferentes organizaciones de ciudadanos con metas comunes y bien definidas.

Estas metas deben ser la promoción del espíritu preventivo, reconociendo que cualquiera puede ser una víctima, diseminando información actualizada sobre la problemática e involucrar más grupos a fin de crecer. Cada grupo encara sus particulares formas de prevención; por ejemplo los sobrevivientes de quemaduras severas son buenos promotores de prevención

Escena peligrosa

Por último, en República Dominicana, es imperativo promover opinión pública que genere legislación que obligue a conductas preventivas de quemaduras. No existe ley que castigue la violación a normas de seguridad que no sean con penas civiles. La prevención es responsabilidad de todos los miembros de la sociedad. El público debe consistentemente ser recordado de la necesidad de estar consciente sobre los peligros de quemadura para de esta forma, reducir el número de víctimas. De nuevo, la mejor forma de curar, es prevenir quemaduras.

 

Secuencias de Tareas para Implementar Programas de Prevención

  • Documentar el problema

  • Establecer Objetivos

  • Considerar Posibles estrategias: personas, agente causante de quemaduras, medioambiente (social, laboral)

  • Diseñar la intervención

  • Implementar Evaluar el Programa

  • ISBI (Sociedad Internacional de Injurias Térmicas), Comité de prevención                  

    * En la actualidad, existe un decreto presidencial, hasta ahora no levantado, que prohíbe la venta de fuegos artificiales para uso personal. Esta medida no está amparada por una ley de prohibición, por lo tanto, está sujeta a manipulaciones de grupos de intereses políticos y económicos. Tenemos la firme convicción que una legislatura de prohibición sería el golpe contundente para evitar quemaduras por fuegos artificiales, sobre todo en niños.